domingo, 10 de marzo de 2013

Armas químicas, veneno y agentes biológicos: asesinos silenciosos


Armas químicas, veneno y agentes biológicos: asesinos silenciosos

No sólo armas o bombas. En la historia son muchos los tipos de productos que se han usado para debilitar, o matar, a algún enemigo.

¿Es ético asesinar a un dictador, para liberar a su pueblo?

 Por allí dirán que no.

Pero si miramos el problema con objetividad, hay que hacer uso de los adelantos de la ciencia, para evitar largas conflagraciones militares  mundiales y  la muerte de miles de soldados.......
Los dictadores se adueñan del poder...controlan bancos, silencia medios de comunicación, asesinan a los opositores.....

¿Porque no darle una manito...a sus sufridos pueblos?

"En tiempos difíciles .....soluciones desesperadas".

 Eduardo Frei Ruiz Tagle presentó una querella por homicidio por la muerte de su padre, el ex Presidente Frei Montalva, quien habría sido asesinado, supuestamente, con gas mostaza, según un informe de la universidad belga de Gent.


Hace unas semanas murió en Gran Bretaña, Alexander Litvinenko, un ex espía ruso envenenado con polonio 210, una sustancia radiactiva que hace que falle totalmente el sistema inmune.


Armas químicas o agentes biológicos han estado en toda la historia de la humanidad como instrumentos de destrucción masiva o individual. Y con una importante “ventaja”, su discreción.


ARMAS QUÍMICAS


Las llamadas armas químicas pueden ser líquidas o gaseosas y se dividen de acuerdo a los agentes que atacan. La siguiente clasificación fue realizada por el doctor Juan Carlos Ríos, subdirector del Centro de Información Toxicológica de la Universidad de Chile (Cituc).


Los agentes nerviosos, como el gas sarín, soman y el tabun, son mil veces más letales que otros agentes, como los que atacan a la piel o a los pulmones. Estos producen dificultad para respirar, sudoración, salivación incontrolada y convulsiones.


El efecto puede tardar de 2 segundos, si se inhala, a 18 horas, si se aplica directamente a la piel.


Por ejemplo, si el gas sarín se libera en el aire, las personas pueden estar expuestas por medio del contacto con la piel o con los ojos. También pueden estar expuestas al respirar el aire que contiene sarín.


Existen también los llamados agentes sanguíneos, como el cianuro de hidrógeno. Estos se usaron como agentes genocidas durante la II Guerra Mundial y su acción es inmediata al momento de inhalarse. Estos compuestos hacen imposible el uso normal del oxígeno por los tejidos corporales. Así, los órganos vitales dejan de funcionar en cuestión de minutos. 

Sus síntomas son respiración rápida, convulsiones y producen un coma en los afectados.


Los vesicantes, como el gas mostaza, causan ampollas en la piel. Se ocupó por primera vez durante la I Guerra Mundial. Este agente se usa para incapacitar a los afectados más que matar. Producen grandes ampollas de líquido en la piel que se pueden infectar y provocan una quemazón en los ojos y en la piel.


Su efecto tarda entre 4 a 6 horas cuando se inhala, aunque los ojos y los pulmones se ven afectados más rápidamente, y en la piel tarda entre 2 a 48 horas.


Los agentes pulmonares, como el fosgeno, son peligrosos si es que se inhalan. Actúa de forma inmediata aunque puede llegar a tardar tres horas. Este tipo de rama fue muy usado durante la I Guerra Mundial pero al aparecer otras armas más eficaces quedaron obsoletas.


Estos elementos dañan e inundan el sistema respiratorio, asfixiando a los afectados. Quienes sobreviven a sus efectos generalmente sufren problemas respiratorios crónicos.
Ejemplos de asesinatos famosos


El caso de Chile:


El país no se queda atrás en cuanto a asesinatos misteriosos se trata.


En diciembre de 1981 los hermanos Ricardo y Elizardo Aguilera, cuando estaban en la Cárcel Pública, en calidad de presos políticos, comenzaron a tener vómitos, diarrea y parálisis. En total, siete presos presentaron esos síntomas. Finalmente, dos personas, Víctor Corvalán y Héctor Pacheco, murieron. El diagnóstico médico fue intoxicación por infección de toxina botulínica.


Se cree que sus alimentos fueron contaminados intencionalmente y que ellos habrían sido una especie de “conejillos de indias” para probar el efecto de un veneno bacteriológico.


El principal sospechoso es Eugenio Berríos, un bioquímico contratado por la DINA para llevar a cabo el famoso “Proyecto Andrea”: convertir el gas sarín en un veneno no rastreable, para eliminar a opositores políticos.


Muertes internacionales:


En el 399 a.C murió uno de los envenenados más famosos de la historia. El filósofo Sócrates fue obligado a beber cicuta acusado de corromper a la juventud e inducir al culto de nuevas deidades.


En el año 54 d.C, Locusta, una esclava se hizo famosa por preparar brebajes letales y asesinar a varias personas. Entre sus víctimas se cuentan, por ejemplo, al emperador Claudio.


En septiembre de 1977 murió Georgi Markov, escritor búlgaro exiliado en Londres y disidente del régimen comunista que gobernaba su país. Markov ya había salido ileso de dos intentos de asesinatos, sin embargo el 7 de ese mes el escritor no tuvo la misma suerte.


Ese día, el búlgaro salió a tomar el bus que tomaba regularmente en el puente Waterloo, en Londres. Mientras estaba ahí parado sintió un pinchazo en su muslo derecho. Se giró y vio a un hombre con un paraguas, por lo que no sospechó nada.


Markov le comentó el accidente a algunas personas y notó que tenía una pequeña herida en su pierna, sin darle mayor importancia. Poco a poco comenzó a sentirse enfermo. Al día siguiente fue al hospital. Se le diagnosticó septicemia y murió unos días después. En la autopsia se descubrió la existencia de una pequeña esfera de 1,52 milímetros de diámetro compuesta en un 90% de platino y en un 10% de iridio.


En 1988, poco tiempo después de que terminara la guerra entre Irak e Irán, una aldea iraquí con mayoría de población kurda fue atacada con gas mostaza, sarín y tabun. 5 mil de sus 50 mil habitantes murieron.


En marzo de 1995, un grupo de terroristas japoneses, Aum Shinrikyo usó gas sarín en el metro de Tokio. Su acción provocó la muerte de 12 personas y más de 5 mil heridos. Un año antes, el mismo grupo había atacado también con gas sarín un edificio de departamentos.


En diciembre de 2004, el actual Presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko fue internado en una clínica de Austria por envenenamiento con dioxina. Luego varios análisis determinaron que Yushchenko tuvo la segunda concentración más alta de dioxina que se ha medido en una persona viva.

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